"José María Fernández el guanabacoense que hizo historia en el béisbol"

¡Feliz 2026, comunidad @fulldeportes! Qué alegría saludarlos en la víspera de un nuevo año y desearles que venga cargado de salud, prosperidad y, sobre todo, mucho deporte. Que sea un año de nuevas emociones y también de recuerdos, porque recordar es volver a vivir. Y aunque algunos no hayamos sido testigos directos de aquellas glorias pasadas, disfrutarlas y compartirlas nos hace sentir parte de ellas.
Siempre he creído que, así como la buena música nunca envejece, tampoco las grandes hazañas deportivas pierden vigencia. La memoria es un tesoro que debemos cuidar y compartir, y si algo distingue a esta comunidad es que aquí celebramos todos los deportes con la misma pasión, sin importar su popularidad.
Hoy quiero detenerme en el béisbol, ese juego que tanto nos emociona y que para los cubanos sigue siendo el pasatiempo nacional por excelencia, como ocurre en otros rincones del Caribe y más allá. Ha sido fuente de orgullo dentro y fuera de la isla.

No es secreto que los peloteros cubanos han dejado huella en el béisbol mundial, incluida la MLB, con nombres que se escriben en la historia con letras doradas.
Entre esas figuras está José María Tranquilino Fernández Marín Sr., nacido en Guanabacoa el 6 de junio de 1896 y fallecido en su tierra natal el 20 de julio de 1972. Hermano del también jugador de las Ligas Negras Rudy Fernández, José María fue receptor, primera base, jardinero derecho y mánager. Su carrera se extendió desde la década de 1910 hasta la de 1940 en las Ligas Negras, y en Cuba jugó nada menos que 24 temporadas en la liga invernal, un récord que habla por sí solo.
Su talento comenzó a brillar en Guanabacoa, donde sorprendía con sus batazos y atrapadas. Por mi edad no lo vi jugar, pero disfruto leer sobre la historia del deporte, y quienes la cuentan con pasión logran contagiarme. En este caso agradezco al periodista Ariel Alejandro Niévares Luis, cuyos datos y entusiasmo me motivaron a indagar más sobre Fernández.

Debutó oficialmente en 1916 con las Estrellas Cubanas y pronto se convirtió en un bateador temible, pieza clave en los triunfos de Almendares en los años 20 y 30. En 1925, por ejemplo, frustró el intento de juego perfecto del lanzador Phil Cockrell, demostrando temple en los momentos decisivos.
Pero su aporte no se limitó al bateo. Fernández podía desempeñarse en casi cualquier posición: receptor, primera base, jardinero derecho… esa versatilidad lo hizo indispensable. Más adelante, su visión lo llevó a ser mánager, rol en el que también brilló.
Su capítulo más recordado llegó con los New York Cubans, equipo al que dirigió durante 12 temporadas consecutivas entre 1939 y 1950. En 1947 alcanzó la gloria al llevarlos al título de la Serie Mundial Negra frente a los Cleveland Buckeyes. Solo dos managers cubanos lograron esa hazaña: José Méndez en 1924 y José María Fernández en 1947. En un contexto marcado por la segregación racial, su triunfo fue símbolo de calidad y resistencia, demostrando que el béisbol cubano podía competir y ganar en cualquier escenario.

De regreso a la isla también dejó huella en la liga profesional, coronándose con Marianao en las temporadas 1956–57 y 1957–58, lo que le valió dirigir a Cuba en la Serie del Caribe de 1958. Y cuando en 1962 nació la Serie Nacional, Fernández fue uno de los cuatro managers fundadores, al frente del equipo de La Habana. Aunque su conjunto terminó último, su papel como pionero lo coloca en un lugar de honor dentro de la historia del béisbol cubano.
Si repasamos su trayectoria, vemos a un hombre que fue pelotero versátil, bateador temible, mánager exitoso en Estados Unidos y Cuba, y pionero en la Serie Nacional. Un guanabacoense que dejó huella en cada etapa del béisbol que le tocó vivir. Coincido con la propuesta del periodista Ariel Alejandro Niévares Luis: su nombre merece ser perpetuado en una instalación deportiva de nuestra tierra. Es un homenaje justo y necesario, porque figuras como Fernández engrandecen nuestro deporte y deben ser recordadas siempre.

Amigos de @fulldeportes, hoy quise compartir esta historia porque recordar a José María Fernández es recordar que Cuba ha sido y seguirá siendo tierra de peloteros que aportan lo mejor al béisbol mundial. Que este 2026 nos traiga más historias, más debates apasionados y, sobre todo, más deporte.
Texto de mi autoría, libre de IA.
Imágenes del archivo libre de Pixabay y la del beisbolista referenciada.

ENGLISH
"José María Fernández: the Guanabacoa native who made baseball history"

Happy 2026, @fulldeportes community! What a joy to greet you on the eve of a new year and to wish you health, prosperity, and above all, plenty of sports. May it be a year filled with fresh emotions and treasured memories, because remembering is reliving. And even if some of us weren’t direct witnesses of those past glories, enjoying and sharing them makes us feel part of them.
I’ve always believed that, just as good music never goes out of style, great sporting feats never lose their relevance. Memory is a treasure we must preserve and share, and if there’s something that defines this community, it’s that we celebrate every sport with the same passion, no matter how popular or obscure.
Today I want to pause on baseball, that game that thrills us so deeply and that for Cubans remains the national pastime par excellence, as it does in other corners of the Caribbean and beyond. It has been a source of pride both at home and abroad.

It’s no secret that Cuban players have left their mark on world baseball, including MLB, with names etched in history in golden letters.
Among those figures stands José María Tranquilino Fernández Marín Sr., born in Guanabacoa on June 6, 1896, and passing away in his hometown on July 20, 1972. Brother of Negro Leagues player Rudy Fernández, José María was a catcher, first baseman, right fielder, and manager. His career stretched from the 1910s through the 1940s in the Negro Leagues, and in Cuba he played an astonishing 24 seasons in the winter league—a record that speaks for itself.
His talent first shone in Guanabacoa, where his hitting and fielding caught attention. Of course, I never saw him play, but I love reading about sports history, and those who recount it with passion always manage to inspire me. In this case, I thank journalist Ariel Alejandro Niévares Luis, whose data and enthusiasm pushed me to dig deeper into Fernández’s story.

He made his official debut in 1916 with the Estrellas Cubanas and quickly became a feared hitter, a key piece in Almendares’ triumphs during the 1920s and 30s. In 1925, for instance, he spoiled pitcher Phil Cockrell’s bid for a perfect game, showing nerves of steel in decisive moments.
But his contribution wasn’t limited to batting. Fernández could play almost any position: catcher, first base, right field… that versatility made him indispensable. Later, his vision led him to become a manager, a role in which he also excelled.
His most memorable chapter came with the New York Cubans, a team he managed for 12 consecutive seasons between 1939 and 1950. In 1947 he reached glory by leading them to the Negro World Series title against the Cleveland Buckeyes. Only two Cuban managers achieved that feat: José Méndez in 1924 and José María Fernández in 1947. In a context marked by racial segregation, his triumph was a symbol of quality and resilience, proving that Cuban baseball could compete—and win—anywhere.

Back on the island, he also left his mark in the professional league, winning championships with Marianao in the 1956–57 and 1957–58 seasons, which earned him the honor of managing Cuba in the 1958 Caribbean Series. And when the Cuban National Series was born in 1962, Fernández was one of its four founding managers, leading the Havana team. Though his squad finished last, his role as a pioneer secures him a place of honor in Cuban baseball history.
Looking at his career, we see a man who was a versatile player, a feared hitter, a successful manager in both the United States and Cuba, and a pioneer in the National Series. A son of Guanabacoa who left his mark on every stage of the game he lived through. I share journalist Ariel Alejandro Niévares Luis’s proposal: his name deserves to be immortalized in a sports facility in our land. It’s a fair and necessary tribute, because figures like Fernández elevate our sport and must be remembered forever.

Friends of @fulldeportes, today I wanted to share this story because remembering José María Fernández is remembering that Cuba has been—and will continue to be—a land of ballplayers who give their best to world baseball. May 2026 bring us more stories, more passionate debates, and above all, more sports.
Text of my own authorship, free of AI.
Images from the free Pixabay archive and the referenced baseball player.

Gracias por compartir tu experiencia en esta disciplina que desde muchos años es punta de lanza en el deporte nacional de muchos países. Cuba se destaca en esa disciplina, es un honor conocer más sobre estos atletas que han dejado huellas a través del tiempo, espero seguir disfrutando de estos escritos en el futuro, feliz año nuevo 2026, saludos 🥰🤗
Muchísimas gracias a usted por tan cordial recibimiento de mi publicación acerca de uno de los grandes deportistas cubanos. Sus palabras son un gran incentivo para continuar haciendo comunidad y hablando de deportes. Un feliz y próspero 2026 para usted. Muchísimas gracias por leerme y comentar.